El Castillo de Zafra, en Campillo de Dueñas, es una de las fortalezas roqueras más singulares de Guadalajara y una imagen de gran fuerza visual dentro del Señorío de Molina. Este castillo se levantó entre los siglos XII y XIII como fortaleza defensiva en un territorio de frontera, sobre una estrecha cresta rocosa que funcionaba por sí misma como defensa natural. Esa adaptación extrema al relieve es precisamente uno de sus mayores valores patrimoniales y paisajísticos.
A diferencia de otros castillos, Zafra mantiene un carácter austero y militar, sin apenas desarrollo residencial, lo que refuerza su autenticidad histórica. En las últimas décadas ha ganado notoriedad internacional por haber servido de escenario para Juego de Tronos, lo que ha ampliado su atractivo más allá del turismo patrimonial tradicional. Su visita se centra en la contemplación exterior y en la aproximación a pie por un entorno natural abierto, por lo que resulta muy adecuada para rutas culturales, fotografía, senderismo suave y observación del paisaje.