La comarca de Molina de Aragón-Alto Tajo es uno de los grandes destinos de interior para disfrutar de la fauna en libertad. Sus bosques, parameras, lagunas, ríos, hoces y cortados rocosos crean un mosaico de hábitats excepcional, donde conviven aves rapaces, mamíferos forestales, aves esteparias y especies ligadas a los cursos fluviales.
La riqueza faunística del territorio se apoya en una valiosa red de espacios protegidos, entre los que destacan el Parque Natural del Alto Tajo y varios espacios de la Red Natura 2000 declarados como ZEC —Zonas de Especial Conservación— y ZEPA —Zonas de Especial Protección para las Aves—. Entre ellos se encuentran el Alto Tajo, las Lagunas y Parameras del Señorío de Molina y las Parameras de Maranchón, Hoz del Mesa y Aragoncillo.
El Parque Natural del Alto Tajo es el gran corazón natural de la comarca. Declarado Parque Natural en el año 2000, se extiende por más de 105.000 hectáreas y está vertebrado por el río Tajo y sus afluentes de cabecera. Sus hoces, barrancos, bosques, roquedos y cursos fluviales lo convierten en uno de los espacios naturales más valiosos de la Península Ibérica.
Más de tres cuartas partes del Parque están cubiertas por bosques naturales, con sabinares, pinares, encinares, quejigares, rebollares y masas mixtas de gran valor ecológico. En ellos habitan especies como el ciervo, el corzo, el gamo, la cabra montés, el jabalí, el zorro, la garduña, la gineta, el tejón o la nutria.
Cada otoño, el ciervo protagoniza uno de los grandes espectáculos naturales del territorio: la berrea, cuando los bosques se llenan de los bramidos de los machos en celo.
Los cañones, cortados rocosos y hoces fluviales del Alto Tajo son un lugar privilegiado para observar aves rapaces. El buitre leonado es una de las especies más características del paisaje, acompañado por el alimoche, el buitre negro, el águila real, el águila perdicera o el halcón peregrino.
En las zonas boscosas también pueden encontrarse especies más discretas, como el azor o el gavilán, mientras que al caer la noche emerge la presencia silenciosa del búho real.
Las Lagunas y Parameras del Señorío de Molina, declaradas ZEC y ZEPA dentro de la Red Natura 2000, ofrecen un paisaje muy diferente, marcado por espacios abiertos, humedales temporales, pastizales, sabinares y matorrales mediterráneos. Este entorno es especialmente importante para aves esteparias como la alondra de Dupont, la avutarda, el sisón, el alcaraván o la ganga.
Las zonas húmedas sirven también como lugar de paso e invernada para aves acuáticas y grullas. La Laguna Honda de Campillo de Dueñas, que cuenta con observatorio de aves, es uno de los enclaves más recomendables para la observación ornitológica.
Las Parameras de Maranchón, la Hoz del Mesa y el entorno de Aragoncillo, también protegidas como ZEC y ZEPA, completan este gran escenario natural. Sus sabinares, cantiles calizos, zonas subestépicas, riberas y barrancos favorecen la presencia de aves esteparias, rapaces rupícolas y fauna asociada a los ríos.
Aquí pueden observarse especies como la alondra de Dupont, el sisón, el alcaraván, el buitre leonado, el alimoche, el águila real, el halcón peregrino o la chova piquirroja. En los cursos fluviales, la nutria es una de las especies más representativas.
La comarca ofrece numerosos espacios para disfrutar de la vida salvaje de forma tranquila y respetuosa. Entre los lugares más interesantes se encuentran la Laguna Honda de Campillo de Dueñas, las parameras del Señorío de Molina, las parameras de Maranchón, la Hoz del Mesa y los cañones y miradores naturales del Alto Tajo.
Cada enclave ofrece una experiencia distinta: aves esteparias en paisajes abiertos, rapaces en los cortados, mamíferos en los bosques y fauna acuática en lagunas y riberas.
La primavera y el verano son ideales para la observación de aves, pequeños vertebrados y fauna activa en los espacios abiertos. El otoño es la época de la berrea del ciervo, uno de los momentos más especiales del calendario natural. En invierno, las lagunas y parameras cobran protagonismo por la presencia de grullas y otras aves migratorias.
La observación de fauna requiere paciencia, silencio y respeto. Se recomienda utilizar prismáticos, mantenerse en senderos y miradores habilitados, evitar acercarse a nidos o crías y no molestar a los animales. Disfrutar de la fauna en libertad es también contribuir a la conservación de uno de los territorios naturales más valiosos del interior peninsular.