Trashumancia en Molina de Aragón-Alto Tajo

La trashumancia es mucho más que el traslado estacional del ganado. En la comarca de Molina de Aragón – Alto Tajo, esta práctica ha sido durante siglos una forma de vida, una manera de entender el territorio y una relación profunda entre las personas, los animales y el paisaje. Cada año, los rebaños se movían entre los pastos de verano de la sierra y las zonas de invernada de clima más benigno, siguiendo caminos ganaderos, cañadas, cordeles y veredas que conectaban montañas, valles y dehesas.

En esta comarca, la trashumancia estuvo especialmente vinculada a los pueblos de Checa, Orea y Peralejos de las Truchas, situados en la Sexma de la Sierra, en el entorno más meridional del antiguo Señorío de Molina. Desde estas localidades, los ganados partían hacia diferentes áreas de invernada, entre ellas Levante, Ciudad Real, Extremadura y Andalucía. El viaje respondía a una lógica sencilla y sabia: aprovechar los pastos frescos de la sierra durante el verano y buscar alimento en territorios más templados durante el invierno.

El paisaje del Alto Tajo ayuda a comprender esta necesidad. Las sierras altas, los inviernos largos, la nieve, las heladas y la abundancia de pastos estivales marcaron el calendario ganadero. La vida pastoril se organizaba al ritmo de las estaciones: el cuidado diario del rebaño, el esquileo, la preparación de la marcha, el viaje hacia los invernaderos y el regreso a casa cuando la primavera volvía a cubrir de hierba los caminos.

Uno de los espacios más representativos de esta cultura ganadera es Sierra Molina, un extenso monte comunero situado en el término de Checa y vinculado históricamente a la Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra. Durante generaciones, sus pastos fueron aprovechados por los ganaderos de Checa y Orea, que organizaban turnos y rotaciones para hacer compatible la actividad ganadera con la conservación del monte. Esta forma de gestión colectiva recuerda que la trashumancia no fue solo una actividad económica, sino también una manera de organizar la vida comunitaria.

Hoy, la memoria de este oficio puede descubrirse en el Museo de la Ganadería Tradicional en el Alto Tajo (más información: https://www.turismocastillalamancha.es/es/cultura-y-patrimonio/museos/guadalajara/museo-de-la-ganaderia-tradicional-en-el-alto-tajo), en Checa. Ubicado en las antiguas escuelas, junto al Ayuntamiento, este centro de interpretación permite conocer cómo era la vida de los pastores, qué herramientas utilizaban, cómo se manejaba el ganado, qué papel tenían las parideras y otras construcciones ganaderas, y cómo la actividad pastoril modeló el paisaje que hoy contemplan los visitantes.

La trashumancia ha dejado una huella profunda en la comarca: en los caminos, en los nombres del territorio, en los montes comunales, en las tradiciones, en la arquitectura pastoril y en la memoria oral de sus pueblos. Recorrer Molina de Aragón – Alto Tajo es también caminar por un paisaje cultural creado durante siglos por generaciones de pastores y ganaderos.