El Castillo de Embid es una de las fortalezas mejor conservadas del antiguo Señorío de Molina y un recurso patrimonial recomendable para comprender la arquitectura militar de frontera. Su origen se sitúa en torno a 1120, en tiempos de Alfonso I el Batallador, y explica que tras la incorporación del Señorío de Molina a la Corona de Castilla, Alfonso XI autorizó en 1331 la repoblación y construcción del castillo. Su planta pentagonal, los cubos en las esquinas y la torre del homenaje con acceso elevado muestran soluciones defensivas para resistir asedios, mientras que la reconstrucción del siglo XV y el incendio sufrido durante la Guerra de Sucesión forman parte de su biografía histórica.
Su importancia turística reside en la posibilidad de visita guiada gratuita con cita previa. A ello se suma un acceso adoquinado al patio de armas y paneles explicativos a lo largo del recorrido. Es, por tanto, uno de los castillos más completos para una visita cultural en la comarca.