El castillo de Fuentesalz se asocia al paisaje abierto y duro de las parameras del Señorío de Molina. Se sitúa sobre una atalaya rocosa desde la que vigilaba un paso estratégico en la frontera con Aragón, lo que explica su papel defensivo dentro de la red de fortalezas medievales del territorio. Se considera una construcción del siglo XII, citada en la guerra de los Dos Pedros y destruida en el siglo XIX durante la Primera Guerra Carlista; en la actualidad persisten restos parciales, especialmente un torreón y algunos muros.
Desde el punto de vista turístico, su interés reside en la lectura histórica del territorio fronterizo, la observación del paisaje y su integración en rutas culturales o senderismo por espacios poco transformados. Es un recurso especialmente atractivo para visitantes interesados en patrimonio defensivo e histórico del medio rural.