El río Gallo articula uno de los paisajes más reconocibles de la comarca Molina de Aragón–Alto Tajo. A su paso por el barranco de la Hoz y el entorno de Cuevas Labradas, este curso fluvial ha excavado un cañón con farallones rojizos, sabinas, pinares y una fuerte personalidad geológica. Se destaca aquí la presencia de afloramientos estratigráficos de referencia para la Cordillera Ibérica, la fuerza visual del desfiladero, los miradores y la presencia del santuario de la Virgen de la Hoz encajado en la roca.
En su entorno se pueden realizar rutas senderistas, georutas interpretativas, observación de aves rapaces, fotografía de paisaje y recorridos familiares por áreas recreativas y miradores. El acceso desde Molina de Aragón y Corduente permite integrar la visita en itinerarios más amplios por el Alto Tajo. Se trata, en definitiva, de un recurso que resume muy bien la esencia del territorio: naturaleza, silencio y agua.