El Ceremeño, ubicado en un cerro junto a la vega del arroyo Saúco, es uno de los yacimientos celtibéricos más conocidos y mejor interpretados de Castilla-La Mancha. En su distribución ocupa unos 2.000 m² y sus excavaciones han permitido identificar dos ocupaciones sucesivas entre los siglos VII y IV a. C., correspondientes al Celtibérico Antiguo y al Celtibérico Pleno.
Su valor turístico reside en su carácter visitable y en su capacidad para explicar la organización urbana, defensiva y económica de las comunidades de la Edad del Hierro en el noreste de Guadalajara. Se complementa con la cercana necrópolis y con el museo local, por lo que constituye un recurso idóneo para visitas culturales, turismo arqueológico, propuestas educativas y rutas temáticas de la Celtiberia.