Los edificios tobáceos del Puente de San Pedro, en el entorno de Zaorejas, son una infiltración de agua de lluvia en el altiplano de la paramera que genera surgencias en la ladera del cañón del río Tajo y que, durante cientos de miles de años, esa agua ha precipitado carbonatos hasta formar un conjunto de edificios travertínicos de gran volumen. Además, estas formaciones siguen activas en algunos puntos, como la cascada del Campillo y, de forma estacional, en la Escaleruela.
Este recurso tiene una importancia notable para el destino porque concentra paisaje, hidrología y geología en un mismo punto y permite observar muy bien el papel del agua como agente constructor del relieve. Es un enclave muy apropiado para senderismo, geoturismo y fotografía de naturaleza. La Georuta 4 del Geoparque comienza en el Puente de San Pedro y dedica varias de sus paradas a estas formaciones, lo que facilita una visita interpretativa estructurada. Conviene extremar el cuidado durante el recorrido, ya que la senda atraviesa estructuras calcáreas delicadas y vegetación valiosa que puede deteriorarse con facilidad.